El Lápiz del “Passeig de la Florida”

Passeig de la FloridaSentado a los pies de la cama me aseguro los cordones con doble lazo, como siempre, para evitar que se me desaten y que tenga que parar a medio camino y me hagan perder el ritmo.

Aunque el cielo está gris, amenazante,  creo que el chubasquero no será necesario. Unos auriculares que me regalaron hace unos días me aíslan y hacen que me sienta por dentro, la respiración y el masticar de unas nueces que encontré en el tarro de los frutos secos.

Sintonizo la 88.7, Las piernas no son del cuerpo… programación del sábado por la mañana en Melodía FM. Por las tardes, entre semana, ponen música casi sin interrupción, y de los setenta y ochenta, que es la de mi época y la que me gusta.

Empiezo despacio y acelero cuando llego al “Passeig de la Florida”. Fijo la mirada y el trayecto siguiendo la línea recta de las baldosas en el suelo, al ritmo de Alaska. Sí, Alaska, de cuando bailaba con los pegamoides… y era la bruja avería… El final está en el infinito, alcanzable pero infinito, al final, en el quiosco de la Once.

Primero la rotonda de la fuente y al llegar a la de Miró… miro a mi derecha. La Churrería, y la subida de la piscina un poco más allá… que pronto  incluiré en el circuito, con

una canción más tranquila.

Una chica de espaldas, paseando con su perro. Un ciclista que me adelanta, y una pareja de personas mayores a la que adelanto, y un grupo de jóvenes apostados en un banco, con los móviles y las capuchas puestas, imagino que por el frío.

Paso por el lápiz y me acuerdo de  José Luís.

La respiración, cada vez más fuerte,  se solapa con la música de los auriculares y los gemelos me duelen un poco. Pero no quiero aflojar porque más despacio quizás no sirva para quemar las calorías. Me han dicho que para reducir con media hora es suficiente,  pero tienes que sudar.  Cuando llego al final doy la vuelta, a toda pastilla, como los marchadores en la olimpiada…  sin su braceo típico, claro,  porque no quiero que la gente me mire.

Con las hojas caídas en el suelo tengo que tener cuidado porque resbalan… por fin veo las caras de los que van a la estación, a trabajar no creo porque hoy es Sábado, quizás a pasear por Barcelona, o no sé, que me cuesta un poco pensar.

Ya llego.

 

Sentado a los pies de la cama suelto el doble lazo de los cordones…

 

Joan  López

Noviembre 2018

2 comentarios en El Lápiz del “Passeig de la Florida”

  1. Realmente excelente. Prosa cotidiana y fluida. La metáfora del doble lazo, me lleva a pensar que hay que redoblar el esfuerzo. O a economizar lo. Dosificar a esta edad, es lo conveniente. A lo que iba (en este caso, no pagar el 21%), el lazo doblado, me lleva hasta mi abuela paterna Narcisa. Ella, amaba a su familia y cuidaba (también) su colección de geranios. Los tenía de todos los colores. Pero, ahora rcuerdo, que los había de pétalo sencillo y de pétalo doblado. Ay… ! La flor de pescado. Así los llamaba ella. Ha llovido mucho, llueve… Se resiente las articulaciones, por la humedad. Me asalta la duda y los achaques. Pero, como quiera, que aún estamos en el camino. Mantendremos el tipo y la dignidad. Intentaremos ser educados y, contestar el saludo. Ser agradecidos, cuando se acuerdan de ti. Corresponder cariñosamente. Y desear soluciones a todo y todos en cualquier momento y situación. Pues me acuerdo de l’Espai del pensament. La escultura. Pero me acuerdo más, de la buena gente… Abrazos estimat Joan I Familia.

    1. ¡Muchas gracias! Lo hiciste bien José Luís, en el comentario y, como no, en la escultura… va de buena gente!

      Igualmente, un fuerte abrazo para ti y los tuyos!

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