EL ORIGEN DE LA VIDA

Una historia desde el confinamiento: CAPITULO I

Dr. Miquel Crusafont i Pairó

Sabadell, último año de instituto. El Doctor Miquel Crusafont i Pairó, un ilustre paleontólogo nacido en la ciudad nos da una conferencia sobre “El origen de la vida y la evolución”. Días antes, la profesora de ciencias nos hablaba de lo extraordinario de la oportunidad y nos advertía de que para oírle debíamos guardar absoluto silencio; cosas de la edad y una débil salud que se hacía extensiva a su voz, según nos dijo. Estábamos todos en el salón de actos, algunos ya sentados y la mayoría de pie, ocasionando cierto alboroto, yendo de un lado a otro, entre bromas y risas. Entonces apareció por la puerta, acompañado por la profesora y otra persona  que, a modo de asistente, le cogía del brazo y le ayudaba en todo momento. A medida que avanzaba por el pasillo central el barullo fue enmudeciendo hasta que se hizo el completo silencio. Ya en el escenario y tras una breve presentación, le acercaron el micrófono y empezó la disertación: Que si millones de años atrás, que si las teorías evolutivas de Darwin, sobre el papel de los fósiles en la interpretación de la evolución, que si los  avances de la ciencia en este campo, etc. En silencio y con ayuda de la amplificación estuvimos escuchando la voz tenue y pausada del profesor durante un buen rato, hasta que el orador, por causa del cansancio,  necesitó una pausa.

Todo el auditorio se mantuvo el silencio durante los cinco o diez minutos que duró el receso. Se reanudó el acto y, como si de una repetición se tratara, retrocedió nuevamente a los millones de años antes,  cuando la vida era inexistente, y nos habló del azar, de la concurrencia por casualidad de algunas partículas para formar unas cadenas, cada vez más largas y persistentes, de reacciones químicas en ambientes igualmente casuales pero también  propicios para la formación los primeros “prototipos” celulares, de los primeros organismos unicelulares y después cada vez más complejos, etc. Y cuando todo parecía indicar que la vida en el planeta era sólo fruto de eso, de una serie de casualidades y concurrencias fortuitas,–convencimiento que debió percibir en nuestras caras– introdujo una sorprendente afirmación: “El origen y la evolución se deben al amor y la solidaridad”.

Y sí, repitió el discurso argumentando en términos de amor y solidaridad. Así, todo se debió a la simbiosis entre los primeros organismos para superar las hostilidades del medio, primero entre los unicelulares para ir formando los pluricelulares y hasta llegar a la complejidad, con la finalidad de  conseguir el nacimiento, el desarrollo vital, la reproducción y, a la postre,  la evolución.

Durante los días posteriores debatimos sobre lo que nos había dicho el Dr. Crusafont en la conferencia. Se trataba de incorporar a la selección natural, fruto del azar y la mutación, esos principios intangibles de “humanidad” que representan el amor y la solidaridad. Cuesta imaginarlos en aquellos primeros estadios de formación de cadenas moleculares y de reacciones químicas pero así fue la creación: amorosa y solidaria bioquímica.

Joan López – Marzo de 2020